El hombre que regresó
Si África quiere superar la pobreza, necesita una nueva generación de líderes. Patrick Awuah le cuenta a Katie Jacobs por qué volvió a su país natal.
Un joven crece en un país africano asolado por la pobreza, mientras sueña con un futuro alejado de un régimen corrupto y represivo. Como muestra un prometedor futuro como ingeniero, se le ofrece la posibilidad de estudiar en Occidente y termina consiguiendo trabajo en una de las corporaciones más grandes del mundo. La historia de Patrick Awuah está lejos de ser única. Infinidad de africanos han dejado su continente en busca de mejores oportunidades en otros lugares. Muchos de ellos han hecho fortuna y apoyado causas nobles en su tierra natal; muchos más son parte de la gran diáspora africana y envían todo el dinero que pueden a sus aldeas y pueblos en todo el continente.
Pero lo que diferencia a Awuah es que abandonó una vida confortable y una carrera prometedora y regresó, decidido a impulsar el cambio mediante la educación. Y en un tranquilo suburbio de su ciudad natal –Accra, la capital de Ghana– su sueño se ha convertido hoy en una notable realidad.

El debate más interesante en este campus es sobre comó debería ser la sociedad africana
Awuah estaba convencido de que una institución educativa privada dedicada a las profesiones liberales podría formar a los futuros líderes de Ghana. La Universidad Ashesi abrió sus puertas en el año 2002, financiada por sus propios ahorros, obtenidos en una exitosa carrera en Microsoft, y por diversas personas y organizaciones privadas. Hoy es una de las instituciones más innovadoras y progresistas de su tipo en África, y su presidente se ha convertido en el modelo del renacimiento educativo del continente.
“Mi misión es educar a una nueva generación de líderes éticos en África. La ética, la empatía y la compasión son esenciales para los futuros docentes y líderes de este continente”, dice Awuah, de 46 años. “Ashesi” (que significa “comienzo” en el idioma local, el acano) empezó con una clase de 30 alumnos y ha crecido de manera orgánica para concretar esa visión. En la actualidad tiene más de 460 alumnos de grado y, como sigue el modelo estadounidense que exige estudiar módulos en varias asignaturas, ofrece una perspectiva más amplia que otras universidades locales. “La idea es ampliar la visión de mundo de los alumnos”, explica Awuah. “Además de ofrecer cursos de literatura, filosofía, economía y demás, el currículo central incluye seminarios de liderazgo que exploran los desafíos que los líderes deben enfrentar y los aspectos constituyentes de un buen liderazgo”.
Awuah habla suavemente, pero con voz apasionada. Sus estudios como becario en el Swarthmore College de Pensilvania influyeron profundamente en él. “En Ghana aprendíamos todo de memoria. En Estados Unidos, en cambio, todo era más analítico y los docentes querían saber qué pensaban los alumnos. Había que leer mucho más de lo que yo había leído en toda mi vida, y había que relacionar ideas. Era algo muy exigente, pero divertido”.
Después de titularse como ingeniero, Awuah empezó a trabajar en Microsoft en Seattle. Un año después volvió de visita a Ghana. “Mi plan original era adquirir cierta experiencia y regresar a mi país, pero, cuando volví, me sentí muy desilusionado”, recuerda. “Todavía había un gobierno militar. La infraestructura seguía sin funcionar. No podía imaginar abandonar la intensidad y la efervescencia de una industria de alta tecnología para volver a un lugar en el que la gente tenía miedo de criticar al gobierno, así que decidí que no me quedaría”.
Por suerte para Ghana, Awuah cambió de idea. “Cuando nació mi hijo empecé a preocuparme más por África. Del continente llegaban muchas malas noticias: anarquía en Somalia, genocidio en Ruanda… Me preocupaba lo que vería la nueva generación cuando mirara hacia atrás, hacia sus orígenes. Tenía que trabajar con miras a una solución”.
Ghana enfrenta grandes problemas presupuestarios. A pesar de contar con uno de los PIB más altos del África –por el mercado de cacao y minerales, así como una situación política estable–, el índice de alfabetización de adultos es de apenas el 65%. Awuah tuvo la suerte de tener “la clase de padres que se preocupan por la educación”, pero para muchos de los 25 millones de ghaneses, la situación es muy diferente. Según UNICEF, poco más del 40% de los niños asisten a la escuela secundaria, y Awuah dice que solo el 5% continúa estudiando.
“Hay problemas de desigualdad”, dice Awuah. “Los niños más pobres van a escuelas públicas, con bajos niveles de rendimiento, y tienen problemas para entrar a la secundaria y la universidad”. Tras la explosión demográfica de los últimos veinte años, más de la tercera parte de los ghaneses tienen menos de 14 años, y es necesario hacer algo al respecto.
La asistencia financiera es un aliciente vital. Los alumnos de Ashesi son elegidos por mérito, y el 90% son ghaneses. De acuerdo con sus posibilidades, pagan entre USD10 y casi USD6.000 por año. “La educación debe ser niveladora”, continúa Awuah. “El debate más interesante en este campus es sobre cómo debería ser la sociedad africana. Es más interesante si hay ricos y pobres, hombres y mujeres, diferentes etnias, … refleja la diversidad del África”.
Los alumnos de Ashesi suelen convertirse en la salvación para sus familias. Un graduado de una familia de campesinos pobres trabaja ahora en el sector financiero. “Fue la primera persona de su aldea en ir a la universidad”, dice Awuah. “Ahora está pagando los estudios de sus hermanos, que quieren seguir sus pasos”.
Awuah está orgulloso de sus ex alumnos, que tienden a encontrar empleo antes de seis meses de su graduación. Más del 90% se queda en África y lucha contra una devastadora “fuga de cerebros”. Al haber participado en servicios comunitarios, que son obligatorios en Ashesi, se sienten vinculados a su país. “Alimentar esa empatía y mostrar a los alumnos que pueden hallar soluciones es parte de nuestra misión”, comenta Awuah. “Les damos confianza para que se conviertan en una fuerza de impulso para el bienestar de la sociedad”.
Muchos alumnos de Ashesi son ex alumnos del IB. “Con frecuencia están entre los mejores. Muchas de las cosas a las que Ashesi aspira están incorporadas en el IB, y los alumnos del IB se destacan”.
Más allá de sus antecedentes, los titulados como los de Ashesi son la incubadora de un continente africano con mejores gobiernos y una industria más autosuficiente. Como dice Awuah: “No solo estamos mejorando el intelecto de la gente, sino también influyendo en su personalidad”.
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| CV PatrickAwuah |
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1965: Nace en Ghana. |
