Llegar a todos
Todos comprendemos la necesidad de brindar a nuestros hijos una buena educación. Sin embargo, para muchas familias, este concepto es tan solo una quimera. Ya sea por motivos económicos o geográficos, por falta de recursos o por su estatus social, existen aún muchos jóvenes que nunca gozarán del beneficio de la enseñanza formal. El acceso a la educación es un tema importante para IB y, por ello, fue el eje de una reunión del Consejo de Fundación de IB que tuvo lugar hace unas semanas. La accesibilidad se puede interpretar de muchas maneras, pero cada una conduce a la misma meta: permitir que más alumnos se beneficien con los programas de IB, independientemente de las circunstancias personales. En las próximas páginas examinamos este tema y descubrimos cómo los docentes de estos programas en todo el mundo lo han interpretado e implementado en sus colegios. Para comenzar el artículo, la presidenta del Consejo de Fundación, Monique Seefried, comparte sus reflexiones con Ann Oliver sobre la accesibilidad y sobre la expansión de la comunidad del BI.
Desde su fundación en 1968, la Organización del Bachillerato Internacional ha hecho todo lo posible para trascender las fronteras en su misión de crear un mundo mejor a través de la educación. Con el plan estratégico adoptado por IB en 2004, tener mayor acceso a los programas de IB se convirtió en un tema central.
Para saber más acerca de los planes de la organización con respecto a la accesibilidad, IB World conversó con la presidenta del Consejo de Fundación, Monique Seefried, mientras se preparaba para una reunión de IB donde se abordaría este tema.
Monique, especialista en lengua, profesora universitaria y experta en arqueología, comenta que no cree que el énfasis de IB sobre una mayor accesibilidad se aparte radicalmente del objetivo inicial de la organización. “No creo que haya cambiado nuestro deseo de crear un mundo mejor”, señala. “IB es una organización con un mensaje que abarca una riqueza tan grande que sería una pena reservar a unos pocos esta mentalidad internacional y estos valores compartidos. El mundo necesita gente educada con esos valores.”
Incluso para una organización con 38 años de experiencia en el ámbito de la educación internacional, se trata de una labor colosal, una labor que exigirá tiempo, así como también nuevos métodos de implementación y gestión. Como explica Monique, la reunión del Consejo de Fundación que se llevó a cabo este verano evaluó justamente cuáles podrían ser estos métodos. “Intentamos promover una visión compartida de la imagen de la comunidad del BI. Nuestro objetivo en el año 2004 era que para 2014 un millón de alumnos cursara los programas de IB. No obstante, debemos ponernos de acuerdo sobre el modo de gestionar esta visión de la comunidad del BI.”
Una de las tareas importantes del Consejo fue analizar y definir los términos a partir de los cuales se implementaría la estrategia de IB para ampliar el acceso a sus programas. “El término ‘acceso’ puede tener interpretaciones distintas”, dice Monique. “Debíamos asegurarnos de acordar el mismo sentido a este término, y de ser bien comprendidos por quienes trabajan en la autorización de colegios en las distintas regiones.”
Asimismo, esperamos que las estrategias de promoción de IB avancen para satisfacer estas nuevas necesidades. “Hasta ahora, IB ha crecido por transmisión de boca en boca y porque los colegios han llamado a nuestra puerta”, comenta Monique. “Para tener el impacto que deseamos, debemos iniciar acciones que promuevan nuestros programas para llegar a quienes más los necesitan.”
Los modelos actuales demuestran activamente las distintas formas de propiciar un acceso más amplio a los programas de IB e indican cuántos caminos distintos existen para lograr el objetivo de la organización.
Un primer modelo lo propone el Colegio Municipal Experimental Sebastián de Benalcázar de Quito (Ecuador), un colegio público, autorizado a impartir el Programa del Diploma desde 2003. Este programa, que comenzó a pequeña escala con la financiación de la municipalidad, ha beneficiado enormemente al colegio en su conjunto. Los métodos de aprendizaje y enseñanza se han transformado y, como los efectos del Programa del Diploma ya se han hecho sentir, empieza a ofrecerse el Programa de los Años Intermedios. Además, se ha establecido un convenio entre IB y el Ministerio de Educación de Ecuador mediante el cual el colegio Benalcázar servirá de modelo para promocionar los programas de IB en todo el país. El gobierno financiará todo el proceso de autorización de los colegios secundarios públicos seleccionados, y se compromete además a aportar los recursos necesarios para que los colegios puedan satisfacer los requisitos de IB.
Otro modelo con potencial es el de Camboya. Aquí, el proyecto trienal de IB tiene su base en el instituto de capacitación docente de la provincia de Kandal y está patrocinado por la UNESCO y la oficina regional de IB en Asia-Pacífico. Este proyecto se vale de los educadores del Programa de la Escuela Primaria de la región para impartir talleres de capacitación docente. Durante el año escolar 2005-2006, 25 capacitadores docentes, 72 mentores y alrededor de 220 futuros profesores han impartido y aprendido métodos modernos e interactivos, cambiando en gran medida el futuro del perimido sistema educativo del país.
Un tercer modelo es el que presenta Broadgreen High School, en Liverpool (Reino Unido). Este colegio público cuenta con alrededor de 1.300 alumnos y se considera que más de la mitad de ellos provienen de áreas de la ciudad socialmente desfavorecidas. Broadgreen se convirtió en el primer Colegio del Mundo del BI de Liverpool en 1992 y no existen restricciones ni requisitos para acceder al Programa del Diploma. En Broadgreen se explora otro aspecto de la accesibilidad, que es el de los alumnos con discapacidades. Aquí la financiación de las autoridades educativas locales ha hecho posible que el colegio cuente con todo lo necesario, desde ascensores y rampas hasta un área de recursos para alumnos sordos.
Estos son sólo tres prototipos para mejorar la accesibilidad, según dice Monique, y habrá muchos más. No obstante, excluyendo los ejemplos anteriores, resultará un desafío de fundamental importancia poder encontrar los recursos para que esto suceda en la escala prevista por IB.
“Debemos considerar dos aspectos”, comenta Monique. “Uno de ellos es financiero. El Consejo está trabajando en la elaboración de un plan para fortalecer nuestra recaudación de fondos y desarrollo. Sin embargo, si alguien tiene interés en un área específica, desea apoyarla económicamente y concuerda con nuestra declaración de principios y nuestra estrategia, entonces nos adaptaremos.
El otro aspecto tiene que ver con nuestra creciente participación en proyectos de colaboración. Si existen otros que desean llevar a cabo proyectos conjuntamente con nosotros porque comparten nuestros valores, serán bienvenidos. IB continúa siendo una organización que funciona con ese sentido de fe y de misión.”
La organización Colegios del Mundo Unido (CMU) es el socio más conocido y duradero de IB, y a pesar de que el vínculo con CMU siempre será especial, Monique asevera que habrá muchos casos similares en el futuro. “Hemos abordado el tema y hemos comenzado a trabajar con los centros educativos Aga Khan (www.akdn.org). También, en nuestro esfuerzo por ofrecer los programas de IB de forma virtual, nos asociaremos con compañías específicas, ya que esta es un área en la que no podemos hacer todo dentro de la organización.”
Asimismo, Monique señala que existen oportunidades para mejorar la accesibilidad dentro de los Colegios del Mundo del BI existentes. En la actualidad, sabemos que el 48% de estos colegios ofrecen el Programa del Diploma a menos de la mitad de sus alumnos.
“Aunque sé que los colegios tienen poblaciones diversas con necesidades distintas, parece que hay una amplia esfera para llegar a más alumnos dentro de nuestros colegios”, sugiere Monique.
Si bien casi el 50% de los Colegios del Mundo del BI reciben financiación por parte del Estado, existe también una gran cantidad de colegios privados que implementan innovadoras formas de ayuda de estudio y becas a fin de garantizar que los alumnos sean admitidos en función de su mérito y no simplemente de su capacidad económica. “El problema que afrontamos es que la gente confunde educación de calidad con elitismo”, sostiene Monique. “Debemos demostrar que ofrecemos educación de calidad y que es accesible a quienes tengan la motivación y el compromiso para intentarlo.”
Monique se entusiasma al pensar en el potencial de llegar a alcanzar una masa crítica de colegios en un mayor número de países. “Sabemos que cuando alcanzamos o superamos los 50 Colegios del Mundo del BI en un país, comienzan a suceder cosas importantes. Vemos que se refuerzan las redes entre los colegios y que se brindan apoyo mutuamente. Resulta más fácil negociar un buen acceso a la universidad e incluso nos consultan sobre cambios en el currículo nacional.”
Monique cree que es la calidad de los logros de los Colegios del Mundo del BI la que atraerá mayor interés y la que mejorará el acceso al elevar la calidad educativa en una determinada zona. “Como somos independientes, nos resulta más fácil estudiar detenidamente esos temas, pero a la vez tenemos una responsabilidad ante nuestros Colegios del Mundo del BI y ante los colegios que se acaban de incorporar a nuestros programas”, dice. “Los programas de IB son rigurosos y de gran calidad y constituyen el primer factor que contribuye al proyecto de accesibilidad. Si los alumnos están motivados por sus docentes, pueden rendir con éxito los exámenes correspondientes: es, sobre todo, una cuestión de motivación.”
En realidad, el segundo factor de vital aporte al proyecto de accesibilidad lo constituyen los mismos alumnos. Como explica Monique en el informe anual de IB, los mismos alumnos se convertirán en embajadores extraordinarios de la educación que se logra con los programas de IB.
“Prevemos la creación de una asociación del BI, compuesta por alumnos, docentes y padres, porque muchos de ellos, al ver lo que los programas de IB pueden hacer por sus hijos, también se convierten en embajadores de los programas. Así se da en mi caso, y en el de muchos de los miembros del Consejo. Tengo tres hijos graduados del Programa del Diploma y, si tuviéramos una asociación a la cual recurrir para apoyar y promover los programas en todo el mundo, podríamos canalizar esa voluntad.”
“Creo que estamos en una posición ideal para delinear las metas que deseamos alcanzar, en vez de tan solo acompañar el crecimiento general de IB”, concluye Monique. “Debemos ser modelos del perfil de la comunidad de aprendizaje y asumir riesgos. Debemos guiar a la organización con visión clara y centrarnos en la mejor ruta para alcanzar nuestros objetivos. Existirán desvíos a ambos lados de la ruta principal, pero si esta es amplia y está bien definida, podremos elegir adónde queremos ir.”
Para obtener más información:
Currículum vítae
Monique Seefried

© Foto: Geoff Young
1950 Nació en Cartago (Túnez)
1969 Participó en la campaña presidencial de Georges Pompidou
1967-1978 Cursó estudios en la Sorbona, París; obtuvo la licenciatura, maestría y doctorado en historia
1970-1972 Profesora de historia y geografía, París
1982-1987 Profesora adjunta, departamento de historia del arte, Universidad de Emory (curso de arte y arquitectura islámica)
1982-2002 Conservadora de arte del Oriente Próximo, Michael C. Carlos Museum, Universidad de Emory
2000-2004 Directora ejecutiva, Center for the Advancement and Study of International Education (CASIE)
