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Le Clase de 1971

Hace cuarenta años los primeros alumnos que oficialmente completaron el Programa del Diploma del IB celebraron su graduación. IB World localizó a tres de ellos y les preguntó que hicieron después…

le clase de 1971

Roberto Joos
The British Schools, Montevideo, Uruguay

“A comienzos de la década de 1970 Uruguay no era el lugar más adecuado para un joven de 16 años. Había problemas económicos y una gran agitación política. Tuvimos un golpe de Estado en 1973. Estudiar era difícil. Las clases se suspendían en el último momento y había mucha presión para seguir las directrices marxistas. Sabíamos que en algún momento nos veríamos obligados a abandonar el país.

Necesitábamos un programa que nos permitiera ir a otras partes, un billete al extranjero. Como uruguayo seguía el plan de estudios nacional, a pesar de que iba a The British Schools. Pero cuando el colegio me ofreció la posibilidad de hacer el Programa del Diploma del IB, no dejé escapar la oportunidad. De los 15 alumnos que nos graduamos, todos ellos uruguayos, sólo seis siguen en el país.

En el PD se nos pedía que hiciéramos cosas que no habíamos hecho nunca. La asignatura Teoría del Conocimiento era muy divertida. Teníamos que escribir un ensayo. Era la primera vez que alguien me pedía que escribiera sobre algo que me interesara. El mío fue sobre Lenin.

Tres años después me gradué, dejé Uruguay y me aceptaron como alumno de primer año en la Columbia University de Nueva York, en la que estudié Economía. Me enteré de que otorgaban créditos adicionales por el Advanced Placement y pregunté si los daban por el IB. Me sorprendió que conocieran el programa, pero me concedieron seis meses de créditos. Les hacía gracia que alguien de Uruguay tuviera un título de Ginebra. Con la moneda uruguaya no se podía pagar la matrícula en EE. UU.: seis meses de créditos académicos por el PD del IB fue uno de los mejores tratos que he hecho en mi vida, y trabajo en un banco.

Tras licenciarme en Columbia estudié un Máster en Administración de Empresas especializado en finanzas en el Wharton School de la University of Pennsylvania. Llevo 32 años trabajando en el sector bancario y soy director de un banco en Ginebra, donde he vivido más de 25 años. Gran parte de ello se lo debo al PD del IB.

Me dio la confianza necesaria para intentar entrar en una universidad extranjera. Me abrió las puertas”.

Tom Carpenter
UWC Atlantic College, Gales, R.U.

“Recuerdo que escribí a casa y dije: ‘Ojalá los días tuvieran 48 horas’. Trabajaba mucho y me divertía mucho. En aquellos tiempos no se podía elegir entre los A-Levels (británicos) y el Programa del Diploma del IB. Iban paralelos y los hicimos los dos.

Antes de entrar en el UWC Atlantic College había estudiado para los A-Levels en un colegio local de Gales, pero el IB era más adecuado, ya que quería orientarme hacia las ciencias sociales. Todos los días empezaban con natación obligatoria.

Dedicábamos mucho esfuerzo a mojarnos el pelo para que pareciera que habíamos estado nadando. Después había clases, seguidas de actividades por la tarde, como rescate en playas y acantilados, y después más clases. A las diez estábamos tan cansados que tener que compartir habitación con otras tres personas no representaba ningún problema. De hecho, mis compañeros de habitación, que eran de El Salvador, EE. UU. y los Países Bajos, me enseñaron muchas cosas.

El PD hacía que estudiar fuera más personal. Empecé a pensar que iba al colegio por mí, no por mis padres, y que debía considerarlo una forma valiosa de invertir el tiempo. Aprender de memoria no es intere­sante, pero conocer las razones que respaldan algo sí que lo es. También consiguió que me gustaran los exámenes. Las preguntas no intentaban tender trampas y no había que marcar casillas, sino que estaban pensadas para estimular la creatividad y la originalidad.

Me licencié en Psicología Social y después trabajé 17 años como consultor en adminis­tra­ción de empresas. En la actualidad tengo mis propios negocios, una empresa agrícola y un centro de conferencias en Gales. Ahora, en la tercera edad”, cerca de los 60, “participo en la enseñanza en Sri Lanka, como parte de un grupo que construye escuelas primarias en zonas en las que ha habido conflictos. Nuestro objetivo es fundar 200 en total. Hasta ahora hemos acabado 10.

Poseer una titulación que no es específica de ningún país distingue. Me casé con una mujer noruega y paso parte del año en Sri Lanka. La experiencia del IB me predispuso a explorar el mundo. Estoy encantado de que 40 años después de acabar el PD, mi hija menor, Talula, haya empezado a estudiarlo en UWC Costa Rica. El IB está muy presente en nuestra familia”.

Farida Shaheed
International School of Geneva, Suiza

“Crecí en Ginebra, pero pasamos un año en Nueva York, así que estudié el Programa del Diploma del IB en dos colegios diferentes. Pasé mi primer año en el UN International School, y continué en el International School de Ginebra.

En Nueva York, Naciones Unidas no tenía dinero para construir un colegio. Al principio nos destinaron a un colegio público en ruinas que iba a ser demolido. Después nos muda­mos a un almacén y dábamos las clases en cubículos. Ambos colegios me dieron la opción de preparar el SAT estadounidense, los A-Levels británicos o el PD. Pensé que el IB era lo mejor para mí, las otras opciones me parecían poco flexibles.

En Ginebra sólo estudiábamos el PD unos doce alumnos. Nos sentíamos muy especia­les, como conejillos de Indias que experimen­taban aquel nuevo y desafiante curso. Era como si en el colegio estuvieran convencidos de que estábamos capacitados para superarlo, que éramos alumnos serios y motivados.

Además de la variada gama de asignaturas, recuerdo que elegí Historia, Inglés, Francés, Biología y Arte, entre otras; teníamos que estudiar Teoría del Conocimiento (TdC) y escribir un ensayo. TdC era algo completamente diferente a todo lo que había estudiado hasta entonces. El tipo de reflexión que exigía parecía para universitarios. No tuvimos CAS, pero ojalá lo hubiéramos tenido. Es estupendo que los alumnos puedan salir del mundo académico y relacionarse con el mundo real.

Ahora trabajo en derechos de la mujer y desarrollo en Lahore, Pakistán, como directora de investigación en el Shirkat Gah Women’s Resource Centre. También soy una experta independiente de la ONU en derechos culturales. Hablo a todas horas sobre el IB y siempre digo: “Soy uno de los primeros conejillos de Indias del IB”.

Donde comenzó

A pesar de que el IB se creó oficialmente en 1968, los alumnos no hicieron los exámenes del primer Programa del Diploma completo hasta mayo de 1971. De 1968 a 1970 se realizaron exámenes en colegios de todo el mundo con alumnos de cualquier institución interesada en ense­ñar el PD. A partir de 1971 solo se permitió aceptar alumnos a los Colegios del Mundo del IB oficialmente reconocidos.

Un total de 601 alumnos se presentaron en doce colegios de los cinco continentes, como el International School de Ibadan en Nigeria y el Iranzamin International School de Irán, además de colegios que en la actualidad siguen ofreciendo el PD, como la Escuela Internacional de Copenhague en Dinamarca y el Colegio Internacional de Beirut en Líbano. En total, 76 alumnos se presentaron al PD completo y 525 consiguieron un título del IB. La media de aprobados en el PD fue de un 70%.

En septiembre de 1971, lord Mountbatten les entregó los títulos en la Escuela Internacional de Ginebra, primer Colegio del Mundo del IB. “Este programa ha de ser realmente internacional”, comentó, “no debe reflejar tendencias nacionales de diferentes países. Este tipo de programas y exámenes no existían hasta que se creó el Bachillerato Internacional. Es un gran logro”.